Ahora me toca a mí


Por: Jamileth Chavarria Mendieta.
Activista Feminista defensora de los derechos humanos de las Mujeres. Fundadora de la Casa de la Mujer de Paiwas y de la Radio de la Jungla en Nicaragua.

"La ropa sucia, se lava en casa" un refrán que nos enseña a no hablar de cosas que pasan dentro de las frías o calientes paredes de un hogar. Un hogar cualquiera, porque los escenarios violentos, de abuso de poder, doble moral y malos tratos, también se originan en esos espacios donde se desarrolla el núcleo familiar. Así pues dentro de este contexto familiar hay grandes secreto, unos logran llegar a ser revelados y otros mueren chocando con la muralla del silencio.

Según el diccionario enciclopédico ilustrado de la lengua Española, la palabra secreto: proviene del latín secrétum que significa  "Lo que se tiene reservado y oculto" secreto es sinónimo de misterio, escondrijo, en fin de algo que no puede divulgar. Dicho esto me referire al secreto bien guardado que me dijo en circunstancias tétricas mi hijo "Gabo". Un maldito secreto que casi me ha arrebatado y cambiado a mi hijo.

¿! Ahora me toca a mí!? me dije.  Al conocer la dimensión y gravedad del asunto, me dejó unos minutos, sin palabras, unos días y noches sin poder, dormir queriendo asimilar la noticia y atar los cabos sueltos. Pero sé, de la experiencia acumulada en todo mis años de trabajo como activista feminista defensora de los derechos humanos de las mujeres, niñas/os y adolescentes que eso no tiene pie ni cabeza, cuando el abusador es alguien de la familia,  se remueven un montón de emociones. Pablo es mi hermano, y por cierto uno de los que mas he querido y compartido buenos y malos momentos, pero ahora es el agresor de mi hijo, quiero seguir pensando que es mi buen hermano. Que sus actos y su culpa son suyos, y que es la administración de justicia la que le corresponde investigar.

Hacer publico un "secreto horroroso" es también romper con la complicidad del entorno social, es enfrentarse a los bandos que se levantan de inmediato, unos a favor y otros en contra, los que creen y los que no. De esas crestas sociales que se levantan solo espero un momento para reflexionar no solo sobre este caso, sino sobre lo que pasa dentro de las paredes de su casa? ¿Por que mi hijo/a tiene comportamientos diferentes? ¿Que le cambio, como paso y como es que no me di cuenta? Estaba allí, yo no me fui nunca. Mi hijo abusado desde los seis o siete años ¿y como es que no vi? ¿Por que los niños no cuentan? es necesario cuestionarnos.

Hacerlo público para animar a los que aun no se animan a hablar, y hacer conciencia en la sociedad y exigir al estado, que necesitamos leyes que castiguen estos actos y administradores consientes del daño que ha sido provocado en las victimas y sobrevivientes de incesto y violaciones sexuales. 

Al conocer el secreto, volví a sentir lo mismo que sentí cuando cientos de mujeres me compartieron su historia y las que hice publico en la "Bruja Mensajera" un programa de radio en Palabra de Mujer, fue en la Casa de la Muelar de Paiwas que aprendí a creer en las cientos de sobrevivientes de abuso sexual y violencia familiar. No voy a callar ahora! No! si es la única forma de cerrar un capitulo de abuso sexual en mi generación, con gusto lo hago y lo hare siempre.

No podemos seguir callando lo que pasa en el interior de las familias, si no se habla del tema, el abuso no se termina, éste  se trasmite a las generaciones siguientes. El secreto se debe romper como un acto de fe, de amor y de justicia. Según Gioconda Batres "el impacto del abuso sexual e incesto en una persona que lo sobrevive, no es menos grave al que sobrevive a los crímenes de guerra".

Como feminista y como madre solo pido justicia,  y educación completa, de lo contrario estos malditos escenarios de abuso contra mujeres y menores seguirán siendo una enfermedad crónica, una epidemia borra la sonrisa de las personas afectadas y de la familia. 

"La violencia de género contra las mujeres y entre los hombres, recrea la supremacía de género de los hombres sobre las mujeres y les da poderes extraordinarios en la sociedad”. Marcela Lagarde.

Madrid 18 de enero 2013

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One Response to “Ahora me toca a mí”

Evelingdelfin Carrazco dijo...

Valiente testimonio el de Jamileth, creo que ese es un tema que debemos trabajar a lo interno de la Red.

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