Trabajadoras del hogar: preocupante realidad

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Compartimos con todos y todas el siguiente articulo publicado por ADITAL. Noticias de América Latina y Caribe, el pasado 29 de Noviembre de 2013, esperamos nos sirva para reflexionar sobre la situación de las empleadas de hogar.
 
En un reciente informe de la Defensoría del Pueblo se llama la atención sobre las condiciones de trabajo de las llamadas Trabajadoras del Hogar. La Defensoría afirma que este sector "sostiene parte del crecimiento social y económico del país, al permitir la incorporación de las personas a los mercados de trabajo, de productos y de servicios en condiciones óptimas”. (p.5)
A pesar de ello la Defensoría señala que es un sector invisibilizado que "con demasiada frecuencia, las personas que lo realizan se ven expuestas a abusos y afectaciones a sus derechos humanos” (p.5). Y ello nos parece que es por lo que señalaba el historiador Alberto Flores Galindo: "El servicio doméstico reproduce en la vida cotidiana las relaciones que en el pasado existían en las haciendas andinas. La dependencia personal del siervo o colono con respecto del amo. La combinación entre violencia y paternalismo (…) El servicio domestico heredó rasgos del esclavismo pero también del pongaje –trabajo obligatorio y gratuito en la casa hacienda- y de ese sistema que llevaba a entregar a un menor de edad por tres o más años en manos de un artesano, quien a cambio de beneficiarse con su trabajo, supuestamente lo adiestraba e introducía en el oficio” (p.33).
La Defensoría coincide con Flores Galindo; nos dice que "cabe señalar que existen determinadas representaciones sociales sobre la identidad, trabajo, vínculos, comunidad, etc. que, siendo una herencia colonial, se han mantenido en América Latina hasta el día de hoy y que se vinculan a las características del trabajo doméstico remunerado. Así, en los países postcoloniales –como es el Perú– el trabajo doméstico suele asociarse a la población indígena, por ser una actividad impuesta a dicha población desde los inicios de la colonia. Los datos históricos revelan que las familias campesinas rurales –mayoritariamente mujeres indígenas– eran tomadas como "sirvientas” de la clase alta, siendo a menudo esclavizadas; estaban prohibidas de casarse o dejar el trabajo y recibían como forma de pago habitación, pensión, medicinas, instrucción religiosa y ropa” (p.13).
 
Algunos datos
Basada en datos de la ENAHO (Encuesta Nacional de Hogares) la defensoría señala que este sector laboral está conformado por 404,127 trabajadoras y trabajadores, 95% son mujeres, constituyendo el 2.6% de la población económicamente activa (PEA). Al 2012, la mayoría de trabajadoras y trabajadores del hogar tenían entre 14 y 24 años (31.4%).
Los principales problemas que afectan a este sector son:
1.- No tienen como exigir el cumplimiento de la legislación que norma este tipo de labores, que es la Ley N° 27986, dada en el 2003. Tanto por su incipiente nivel de organización, como por lo que señala la Defensoría: "el espacio en el que se desarrolla esta labor es considerado privado o doméstico, lo que mantiene al margen a las autoridades oficiales, incrementando el riesgo y la desprotección de las trabajadoras y trabajadores del hogar" (p.44).
2.- Las trabajadoras del hogar están sujetas a extensas y extenuantes jornadas de trabajo. A la Defensoría le preocupa que "en los tres últimos años un alto porcentaje de trabajadores/as del hogar (alrededor del 50%) haya reportado que éstas son superiores a las 48 horas semanales, contraviniendo de esta manera tanto la Ley de los Trabajadores del Hogar como el artículo 25° de la Constitución que establece que "la jornada ordinaria de trabajo es de ocho horas diarias o cuarenta y ocho horas semanales, como máximo” (p.23).
3.- Por lo general perciben bajísimas remuneraciones. En su informe la Defensoría critica que dicha ley no contemple el derecho a una remuneración mínima vital (RMV), pues solo señala que "el monto de la remuneración de los trabajadores del hogar en cualquiera de sus modalidades será la señalada por acuerdo libre de las partes” (art. 5, Ley N° 27986). Para la Defensoría "En estos casos es claro que las partes no se encuentran en una situación de igualdad real, por lo que resulta indispensable establecer mínimos por debajo de los cuales no sea posible negociar” (nota 38, p. 17).
Y agrega que "Posiblemente sea esta la principal razón por la que, al año 2012, cerca del 85% de trabajadores/as del hogar reportó que el sueldo que recibía era inferior a la RMV, siendo el promedio del ingreso laboral nominal S/. 457” (p.17). Además, la Ley tampoco prevé la obligatoriedad de que en estos casos el contrato se celebre por escrito, haciendo más difícil probar el vínculo laboral.
4.- La mayoría carece de cobertura de seguridad social (pensiones y salud). Solo el 11.3% está afiliada a algún sistema de pensiones y el 50% a algún sistema de salud. De éstas 90,545 están afiliadas al Seguro Social de Salud 90,545. Por ello la Defensoría señala que "El panorama actual da cuenta de un escenario de desprotección en perjuicio de un sector especialmente vulnerable de la PEA ocupada y, por tanto, demanda que se adopten medidas efectivas y coordinadas entre los diferentes actores estatales con competencias en la materia, a fin de que realmente se garantice el derecho a la seguridad social en salud que corresponde a todas las personas que se dedican al trabajo del hogar remunerado en nuestro país” (pp.21 y 103).
5.- Están sujetas a una gran discriminación, ya sea por motivos raciales o étnicos. La defensoría señala que "además de ser una labor altamente "generizada”, el trabajo doméstico remunerado en el Perú también ha sido –y sigue siendo– fuertemente condicionado por otros factores de discriminación, como son el origen racial o étnico, edad, discapacidad, clase social, condición económica, entre otros. Esta situación incrementa los niveles de vulnerabilidad en que se encuentran las mujeres que se dedican a esta labor, configurándose así un supuesto de "discriminación múltiple” o "interseccional” que se produce cuando "en una misma persona –o, más frecuentemente, grupo de personas– se unen dos o más formas de discriminación, lo que les hace sustancialmente más vulnerables a los efectos de la misma”. En nuestro país "el trabajo doméstico sigue siendo una ocupación con alta proporción de mujeres provenientes de familias pobres, indígenas y afrodescendientes” (p.13).
6.- Su acceso a la educación es otro gran problema. 15% no cuenta con nivel alguno o sólo cuenta con primaria incompleta, 37.8 tiene primaria completa. Secundaria completa tiene el 38.8%.Superior no universitaria completa tiene el 7.6%. Y solo el 0.8% cuenta con educación universitaria completa (p. 22).
7.- Pero también a niveles de violencia física, sexual y psicológica, donde muchas veces el abuso y acoso son permanentes. En su informe, la Defensoría nos recuerda que en un estudio realizado en el 2007 por Teresa Viviano Llave para "el MIMP (entonces Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social) se puso de manifiesto el grave problema de violencia que enfrentan las mujeres que se dedican al trabajo del hogar remunerado en nuestro país. Así, según las conclusiones de dicha investigación, "más de la mitad de trabajadoras del hogar entrevistadas manifiesta haber sido víctima de maltrato. 54% reconoció que habían sido maltratadas psicológicamente en la vivienda donde trabajan en los últimos doce meses y 11% refirió haber sufrido violencia física. Casi la tercera parte de ellas, además, informó haber sido víctima de hostigamiento y/o violencia sexual” (p.52)
A través de todo el informe la Defensoría no se cansa de recordarnos que los datos proporcionados son referenciales pues los altos niveles de informalidad en este campo indican que la magnitud del problema puede ser mayor.
Frente a esta preocupante realidad la Defensoría señala que "En relación al tema de trabajadoras del hogar, es preciso mencionar que el artículo 7° del PIDESC (Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales) reconoce el derecho de toda persona al goce de condiciones de trabajo equitativas y satisfactorias que le aseguren: un salario equitativo e igual por trabajo de igual valor; condiciones de existencia dignas; igual oportunidad para todas las personas de ser promovidas así como el descanso, el disfrute del tiempo libre, la limitación razonable de las horas de trabajo, vacaciones periódicas pagadas, remuneración por días festivos, entre otros” (pp.29-30).
Eduardo Vega Luna, Defensor del Pueblo (e) señala que "El crecimiento económico que actualmente experimentamos debe servir para garantizar también el efectivo disfrute de plenos derechos laborales y fundamentales, por parte de las mujeres y, en particular, de las mujeres trabajadoras del hogar. Este es un reto que nos debe comprometer a todos” (p.6).
 
Reto Pendiente: lograr que el Perú ratifique Convenio 189 de la OIT
El 16 de junio del 2011, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprobó el Convenio 189, sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos, el mismo que entró en vigencia el 5 de setiembre de 2013. Sin embargo, hasta la fecha no ha sido ratificado por nuestro país.
En este convenio los Estados miembros están obligados, entre otros, "a disponer medidas contra toda forma de abuso, acoso y violencia (artículo 5°), así como a brindar condiciones de empleo equitativas y decentes (artículo 6°) (…) Asimismo, el Convenio obliga a los Estados parte a asegurar la igualdad de trato entre los trabajadores domésticos y los trabajadores en general en relación a las horas de trabajo, compensación de las horas extraordinarias, períodos de descanso diarios y semanales y, vacaciones anuales pagadas, tomando en cuenta que los períodos durante los cuales los trabajadores domésticos no disponen libremente de su tiempo y permanecen a disposición del hogar deberán considerarse como horas de trabajo (artículo 10°)
Asimismo este convenio es importante pues exige que los y las trabajadores domésticos se beneficien de un régimen de salario mínimo y sin discriminación por motivo de sexo (artículo 11°), un entorno de trabajo seguro y saludable (artículo 13°), así como la protección de la seguridad social y maternidad en igualdad de condiciones que los trabajadores en general (artículo 14°)” (p.45).





This entry was posted on 11 de diciembre de 2013 and is filed under ,,. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response.

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