Día Internacional del Migrante

18 de Diciembre


«En el Día Internacional del Migrante, debemos reafirmar nuestro compromiso de establecer sociedades diversas y abiertas que brinden oportunidades y aseguren una vida digna a todos los migrantes.»
Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon en el Día Internacional del Migrante
18 de diciembre de 2014


Hoy, Día Internacional de las personas Migrantes, y a escasas horas de cumplirse el tercer aniversario de la muerte de nuestra compañera congoleña Samba Martine en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche (CIE) volvemos a juntarnos para denunciar -como hemos hecho durante todo el año- la sistemática violación de los Derechos Humanos  que lleva adelante el Estado español y la Unión Europea. Sus políticas en la Frontera Sur son nuestra vergüenza sin fin.
Las cifras son escalofriantes y debemos lamentar que las muertes se cuentan por centenares cada año, a veces por miles y si las analizamos en décadas, con números de víctimas propias de feroces dictaduras. El Estado español lleva años sometiéndonos a la dictadura del miedo, a una visión securitaria de nuestras sociedades, a un mundo donde el dinero y los intereses macroeconómicos viajan sin límites y las personas son frenadas en base a vallas, visados y controles fronterizos.
Pero no nos importa el número exacto de cuántas personas murieron o desaparecieron durante este año en nuestra Frontera Sur. Cada vida es preciosa y ninguna política de fronteras es justificable si hay personas que deben poner en riesgo su vida presas de políticas vergonzozas como las aplicadas por el Estado español y la Unión Europea.
Este año más que nunca, hemos comprobado cómo no dudan en llenar los perímetros de cuchillas, disparar pelotas de goma a personas que se están ahogando, sprays para que caigan de las alambradas o arrollar precarias embarcaciones con potentes lanchas. Tampoco en cambiar la Ley, como estamos viendo en estos días, para que todos estos actos contrarios a la legalidad internacional, a la Constitución española y a todo Derecho elemental de las personas encuentre un marco desde el cual justificarlas.
Podríamos pasar horas enumerando los tristes sucesos acaecidos durante 2014 o al menos de los que hemos sabido. Muertes, palizas, deportaciones ilegales, expulsiones exprés (nuevo modus operandi del Ministerio o mejor dicho, lo que parece ser la nueva tendencia dentro de las innumerables prácticas político-policiales que vulneran derechos) hacinamiento en los CIE, vuelos de la vergüenza como el sucedido esta misma mañana, etc...
No podemos olvidar que comenzamos el año con la muerte de 15 compañeros que aquel 6 de febrero de 2014 intentaban cruzar a nado por la playa del Tarajal. Hemos vivido el dolor y la repulsa de una sociedad ante la cual el gobierno primero negó los hechos, y luego mostró imágenes intencionadamente parciales. Poco a poco hemos ido descubriendo cómo la guardia civil disparó sus pelotas de goma contra esas personas y cómo sus barcos no auxiliaron a los náufragos. Y cerramos el año de nuevo con la peor de las noticias, nuevamente la muerte, en este caso de 8 bebés frente a las costas de Almería, devorados por el mar ante la desesperación de sus madres.
Sí, 2014 ha sido un año de muertes, de violación de Derechos Humanos, de negociados turbios en cada lado de la frontera, de acuerdos empresariales millonarios para sumar más y más vuelos de deportación masiva. Como el de hoy mismo, que se ha llevado a  la fuerza a decenas de compañeras y compañeros a Senegal y Mali.
Durante este año se han sucedido también decenas de videos de hombres y mujeres apaleadas en la valla, de policías con porras agrediendo a personas cuyas vidas penden literalmente de la caída al vacío desde los 6 metros de altura. Se ha declarado la guerra a un enemigo fantasma,  una guerra que no sabe de límites a la hora de crear un miedo social contra la eterna invasión que jamás se produce. Y de cebarse en aquellas personas que huyen de economías devastadas por laavanzada neoliberal y nuevos colonialismos.
Y en medio de las expulsiones ilegales de hombres, mujeres y menores de edad, de porras y pelotas de goma, nos llegan las declaraciones infames de parte del ministro de Interior diciéndonos desafiante que demos nuestra dirección y los llevemos a nuestras casas. Tarde llega su mensaje, lo hemos hecho muchas veces, entre seres humanos es lo normal abrir nuestros corazones y nuestras casas...pero otros solo saben de abrir sobres y cuentas bancarias. Señor ministro, preocúpese de la corrupción que le atenaza y déjenos vivir en libertad ejerciendo la hospitalidad.
El 2014 será un año que solo cabrá recordar por la dignidad de nuestras luchas y quedará en la historia como uno más de la vergüenza sin fin en que han convertido la frontera sur y pretenden convertir la ciudadanía democrática. Nada parece ser casual, no hay agujeros negros ni olvidos, sino una práctica sistemática de violación de los Derechos Humanos en cada momento, en cada paso del periplo migratorio. Y ahora que la comunidad internacional, la sociedad civil y las organizaciones sociales reclaman con fuerza el fin de la impunidad, la única medida que se toma es cambiar la Ley para silenciar la protesta y, de paso, por la puerta de atrás, para hacer legal lo ilegal.
Declaramos nuestro firme rechazo a la Ley de Seguridad Ciudadana y a la legislación por esa vía de las devolución en caliente. En 2015 seguiremos con esta lucha, para lograr acabar con las muertes en la frontera y para impedir que el Congreso y el Senado, escudados en una mayoría parlamentaria que no atiende a razones y es sorda ante palabras como derechos humanos y ciudadanía, legalice unas prácticas no sólo ilegales antes el derecho internacional, sino ilegítimas y profundamente inhumanas. Podrán hacer de la impunidad Ley, pero jamás podrán legitimarla.
Madrid, 18 de Diciembre de 2014

Firmas.

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